Extracción del Documental "Usted puede sanar su vida" de Louise L. Hay . Si estás interasado/a en verlo completo te lo facilitamos a continuación:
Psicóloga en Cehegín y Noroeste Región de Murcia. "Conócete y conoce a los demás". Blog de psicología de Cehegín.
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miércoles, 5 de junio de 2013
Vídeos psicoeducativos: El poder del pensamiento positivo
Extracción del Documental "Usted puede sanar su vida" de Louise L. Hay . Si estás interasado/a en verlo completo te lo facilitamos a continuación:
miércoles, 15 de mayo de 2013
lunes, 10 de septiembre de 2012
miércoles, 15 de agosto de 2012
Cómo nuestra forma de pensar puede explicar nuestra ansiedad
La idea central en los modelos
cognitivos (modelo de pensamiento) de los trastornos emocionales es que las emociones negativas como la
ansiedad surgen a partir de cómo el individuo interpreta determinados hechos
que le suceden o genera expectativas en función de los mismos, y no tanto por
los hechos ocurridos en sí. La interpretación que hacemos nos lleva a
comportarnos de una determinada manera. Esto quiere decir que ante un mismo
hecho nos podemos comportar de forma diferente según lo interpretemos, por ello
dos personas distintas ante la misma situación si la interpretan de forma
diferente se comportaran de forma también diferente. Vamos a verlo con un
ejemplo: al sufrir una enfermedad grave, una persona la puede vivir con cierto
optimismo y ganas de superación, además de buscar la ayuda necesaria; y otra
persona puede verlo como que ya es el fin del mundo que no hay ya ninguna
solución, por lo que se resigna ante la situación que vive, se encierra en casa
no quiere saber nada de nadie y lo peor es que no es capaz de buscar la ayuda
que necesita. Como vemos es la misma situación, en este caso negativa pero en
nuestras manos está superarla lo mejor posible o vivirla como lo peor.
En estado ansioso los individuos
interpretan de forma sistemática las situaciones como más peligrosas de los que
realmente son, sobreestiman el peligro.
Cuando el sujeto percibe de forma
errónea la situación como una amenaza, las respuestas activadas son
inapropiadas para la situación y, a menudo son interpretadas como fuente de
amenaza en sí mismas, lo que conduce a una serie de círculos viciosos que
tienden a mantener o exagerar las reacciones de ansiedad. Por ejemplo, el
aumento de los latidos del corazón puede tomarse como prueba de un ataque del
corazón inminente, produciendo un aumento de la ansiedad y de los síntomas
cardíacos.
Cuando una persona ante un
determinado estímulo o situación, experimenta miedo, pone en marcha la ansiedad
y lleva a cabo conductas de evitación y/o escape, no es porque ese estímulo o
situación provoque de forma automática esa respuesta, sino porque la persona lo
ha valorado o interpretado previamente como una amenaza, independientemente de
que luego realmente lo sea o no. La valoración de amenaza va a ser el resultado
del análisis que la persona hace del potencial del estímulo o situación para
causar daño y del potencial del propio paciente para superar ese daño.
El problema principal según Beck
(1985) en los trastornos de ansiedad en general es la sensación de
vulnerabilidad que presenta la persona, se ve
a sí misma sometida a peligros internos y externos ante los que no puede
ejercer ningún control o, en el caso de ejercerlo, no puede ejercerlo de forma
efectiva para garantizarse su propio sentido de seguridad. La persona mantiene
una serie de creencias básicas sobre sí mismo, como sujeto vulnerable e incapaz
de afrontar situaciones, y sobre el mundo y los demás, como potencialmente peligrosos
y/o amenazantes. Estas creencias se originan en la infancia a partir de las
interacciones con nuestro entorno y la persona las experimenta como verdades
absolutas e incuestionables. Ante determinadas situaciones, estas creencias,
hasta entonces inactivas, pueden activarse, dando lugar a que la persona
interprete los hechos según el contenido de sus creencias (yo vulnerable e
incapaz, el mundo y los demás amenazantes), seleccionando la información que
las confirma y rechazando la información que las desmiente. Para ello, utiliza
determinadas distorsiones o errores del pensamiento que
facilitan que estas interpretaciones catastróficas sean posibles, y den lugar a
determinados contenidos mentales (pensamientos o imágenes) que aparecen de
forma automática en la conciencia, lo que a su vez dará lugar a determinadas
reacciones afectivas y conductuales (incluyendo la respuesta psicofisiológica;
ej, sudor, temblor, palpitaciones, etc.).
lunes, 6 de agosto de 2012
Sección de noticias: Mi vida no tiene sentido
SUICIDIO | Más casos en chicos que en chicas adolescentes
- Una de las causas es la incapacidad para expresar sus sentimientos
- Por el contrario, las chicas tienen más tendencia a la ansiedad y a la depresión
- Los pensamientos e ideas suicidas son similares en ambos sexos
El cantante y compositor de los míticos Nirvana, Kurt Cobain, se disparó con una escopeta en la cabeza. Su colega de profesión, el bajista del grupo The Sex Pistols, Sid Vicious, se dejó la vida en una sobredosis. El primero tenía 27 años, el segundo 21. Pero estas tragedias no son únicas y aún son frecuentes a edades más tempranas si cabe.
Un reciente informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestra que los adolescentes varones se suicidan más que las adolescentes chicas, a pesar de que éstas tengan más tentativas.
En España, los datos del suicidio reflejan una estabilidad desde hace algunos años, pero la cifra ronda los 3.000 suicidios al año. El 78% son varones y uno de cada cuatro corresponden a un menor de 25 años. Así lo expone el psicólogo Ángel Peralbo, director del área de Psicología Adolescente del centro Álava Reyes Consultores de Madrid. A pesar de estos datos, asegura que reflejan sólo una "realidad incompleta" que no resalta una problemática que no se conoce bien.
Este especialista quiere dejar claro que hay un porcentaje muy alto de adolescentes en crisis, que piden ayuda y acuden a especialistas. El problema son aquellos que no vienen a consulta, ésos que "están a la sombra". Destaca que los pensamientos suicidas son similares en chicos y en chicas. Frases como: "lo mío no tiene solución y no se va a solucionar nunca" o "mi vida no tiene sentido". "La inestabilidad emocional que tienen es la misma", puntualiza.
'Sufren en el anonimato'
Valentín Martínez-Otero es Doctor en Psicología y asegura que no es extraño que estos adolescentes hayan sufrido acontecimientos vitales particularmente depresógenos: maltrato, abusos sexuales, etc. "Los conflictos familiares, la falta de afecto, las enfermedades, la exclusión, la continua exposición a estímulos amenazantes, el consumo de alcohol y otras drogas, etc., pueden acrecentar la vulnerabilidad personal y el riesgo de suicidio", señala el especialista.
Peralbo, por su parte, indica que el perfil que suelen tener es lo que ellos llaman "pacientes internos". Jóvenes sensibles, ciclotímicos, especialmente sensibles a la "presión" y muy introvertidos a nivel emocional. "Sufren en el anonimato", explica. Otra de las causas que señalan ambos expertos es la impulsividad, si además va acompañada de consumo de drogas, esto se acentúa más, puntualiza Martínez-Otero.
Suelen tener un perfil depresivo o depresivo acompañado por ansiedad. El doctor en Psicología explica que la depresión se da más en las chicas y las causas hay que buscarlas en los factores biopsicosociales. "Siguen existiendo patrones de socialización distintos".
Uno de estos factores que hace más vulnerable a la depresión es la baja autoestima, que como explica el doctor es más común en las chicas. "Puede deberse, al menos parcialmente, a la gran presión mediática".
Por otro lado, destacan que la influencia puede tener también unos límites. Escuchar o leer el relato de vida de personajes como Amy Winehouse, Brian Jones, Janis Joplin o el citado Kurt Cobain pueden resultar apasionantes. El "vive deprisa, muere joven y deja un bonito cadáver" de James Dean no pasa inadvertido para casi nadie, pero la realidad de la vida es otra bien distinta.
Peralbo asegura que los jóvenes más vulnerables o influenciables "idolatran esa forma de vivir", pero no tanto su muerte. "No llegan a idealizarlos tanto", afirma.
Las series de televisión, el cine o la música influyen mucho en conductas sexuales, por ejemplo, pero "con esta problemática no hay tanta constancia de ello".
Alexitimia o la incapacidad de verbalizar sentimientos
El doctor en Psicología asegura que el motivo es que los chicos, como consecuencia de los factores socioculturales que existen todavía, se ven más afectados por la llamada alexitimia. Esto es, por su incapacidad para expresar verbalmente sus estados de ánimo. Las mujeres disponen de más recursos expresivos, como por ejemplo, hablar con especialistas o con amigas y personas cercanas, lo que hace que "puedan neutralizar en algunos casos la idea de suicidarse", puntualiza.
El problema real, indica Peralbo, es cuando no se verbaliza este problema o cuando se verbaliza y "no se le da importancia". Los padres suelen ser los últimos en darse cuenta, a no ser que el problema sea claro o los chicos lo hayan verbalizado ya. Afirma que, como casi siempre en esta edad, los primeros en enterarse son los amigos.
El trabajo con los adolescentes?
El protocolo de actuación, explica el experto en adolescentes, consiste en involucrar en primer lugar a la familia y adaptarles un protocolo de protección. "No dejarlos solos en ningún momento", advierte. Con el adolescente, primero se trabaja con el problema que subyace. "Si hay que medicar, se medica", pero hay que "desenmarañar" antes todo lo que el paciente tiene dentro. Hay que explicarles, sobre todo, cómo solventar la ansiedad, porque "este componente está siempre en estos pacientes".
El experto concluye que una vez que entran en "la rueda de la ayuda" más tarde o más temprano, llegan a "curarse". Sólamente hay que dar las pautas adecuadas para "volver a poner en marcha su motivación" y esas ganas de vivir que se quedaron por el camino.
FUENTE: ELMUNDO.ES
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/07/30/psiquiatriainfantil/1343666127.html?cid=GNEW970103
Etiquetas:
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miércoles, 4 de julio de 2012
El proceso de duelo: la pérdida de un ser querido
Ante la pérdida de un ser querido pasamos por un proceso de duelo, que es la reacción psicológica, el dolor emocional que sentimos. Se trata de un proceso normal, que vivimos ante la pérdida que para nosotros significa una ruptura inesperada con parte de nuestra vida hasta ese momento. Necesitando un tiempo de adaptación.
Aunque cada persona vive el duelo de una forma distinta, hay sentimientos, pensamientos y acciones que son comunes a todos los que se encuentran en una situación de duelo. Motivo por el que podemos hablar de las fases o etapas del duelo. Estas fases pueden presentarse de forma simultánea, predominar una sobre otra y algunas pueden durar un tiempo más prolongado, por lo que no podemos establecer el tiempo exacto de duración de cada una de ellas. Estas fases son:
Primero pasamos por una fase de shock, en la que estamos desconcertados y embotados, y tenemos sentimientos de irrealidad e incredulidad (no podemos creer que lo que está pasando es real). También podemos actuar como si no hubiese pasado nada, o nos quedamos paralizados. Las características más importantes son: incredulidad, impacto, oleadas de angustia (agitación, llanto, sensación de ahogo, opresión, debilidad muscular, sofocos...), repetición mental constante de los eventos que condujeron a la muerte y síntomas físicos (sequedad de boca, temblor incontrolable, manos frías, náuseas, ...).
En la segunda fase se da una aceptación creciente de la pérdida. En esta fase las reacciones de la fase anterior pierden intensidad y la persona acepta la realidad de una nueva situación. Las características más importantes son: nerviosismo por la separación del ser querido, culpa, ira, rabia, dolor, llanto, invasión de recuerdos, comportamientos de búsqueda y sentir la presencia del fallecido. En esta fase podemos sentirnos enfadados con los que consideramos responsables de la pérdida, como también nos culpamos a nosotros porque pensamos que podríamos haber hecho algo que hubiera podido cambiar las circunstancias. Se da insomnio, pesadillas, dificultad de concentración, pérdida de apetito y dificultad para disfrutar de las actividades cotidianas.
En la tercera fase se produce aislamiento, desesperación, desamparo, fatiga física y emocional.
En la cuarta fase se da la cicatrización. Es cuando la persona acepta la pérdida del ser querido, adaptando su conducta a la nueva realidad, con el fin de permitir llevar a cabo nuevas actividades. Las características más importantes son: abandono de roles (funciones o papeles) anteriores, búsqueda de significado, reconstrucción de un modo de vida y curación de la herida.
En la quinta fase del duelo se da la recuperación. Cuando la persona ha realizado los cambios necesarios en su vida, ha recuperado un sentido positivo de sí mismo y ha logrado encontrar cualquier cosa que le dé un sentido y propósito, se encamina hacia la fase final del proceso del duelo. Sus características más importantes son: aprender a vivir para uno mismo sin reacciones semejantes a las experimentadas durante el duelo. Es el momento donde el recuerdo de nuestro ser querido empieza a transformarse de una emoción dolorosa a una emoción reparadora.
Puedes llorar porque se ha ido o puedes sonreír porque ha vivido.
Puedes cerrar los ojos y rezar para que vuelva o puedes abrirlos y ver todo lo que ha dejado.
Tu corazón puede estar vacío porque no lo puedes ver o puede estar lleno del amor que compartisteis.
Puedes llorar, cerrar tu mente, sentir el vacío, dar la espalda o puedes hacer lo que él o ella le gustaría: sonreír, abrir los ojos, amar y seguir.
"Poema Popular Escocés"
Sección de noticias: Los niños también sufren al perder a un ser querido
El Centro de Atención al Duelo de Madrid (ALAIA) advierte de que "los niños también sufren al perder a un ser querido pese a que su tendencia natural sea salir a jugar". Así se ha pronunciado la psicóloga y directora de esta institución Dulce Camacho, con motivo de la presentación de un sondeo acerca de las últimas conversaciones con los enfermos terminales.
De esta forma, la experta asegura a Europa Press que, a pesar de que "es un duelo muy desconocido porque parece que no se enteran, por supuesto que pasan por este proceso". Particularizando en la posibilidad de fallecimiento de un hermano del menor, la directora de ALAIA considera que en este caso "la reacción es muy complicada porque depende de muchos factores".
En este sentido, va a suponer un efecto dispar "el hecho de que los menores hayan podido estar en ese momento, que hayan sido partícipes del proceso de enfermedad o que la familia se haya podido ocupar de ellos durante esa temporada", explica Camacho. Además, repercute en ellos una doble pérdida, ya que "pierden al hermano y a los padres a nivel emocional", manifiesta.
Para ellos, el Centro de Atención al Duelo de Madrid realiza terapias individuales y talleres de plástica y juegos con otros niños. En cambio, para los adultos que han dicho adiós a alguien este organismo ofrece intervenciones en grupos de apoyo "de padres que han perdido hijos, adultos que han perdido a uno de sus padres o para viudos y viudas", significa la psicóloga.
'TE QUIERO' Y 'TE ECHARÉ DE MENOS' ES LO MÁS REPETIDO EN LOS DUELOS
Sin embargo, a lo que más valor le dan los enfermos que pierden a un ser querido es al hecho de poder despedirse de él. 'Te quiero mucho' o 'te echaré de menos pero voy a estar bien' son algunas de las frases más empleadas por los 80 encuestados en el sondeo. A ellas, Camacho añade que "hay que expresar cariño y amor, y darles las gracias por lo que se ha vivido con ellos y lo que han enseñado".
Además, se debe "poder pedirle perdón por lo que no se ha echo bien y perdonarle si hay algo pendiente. Eso ya sería de libro", sostiene. No obstante, y en referencia al empleo de anécdotas, la experta afirma que "siempre son positivas cuando el enfermo está abierto a ello", pero hacer bromas para quitar carga emocional "puede hacer que el enfermo se sienta muy sólo e incomprendido".
Por otra parte, Camacho diferencia claramente la manera de expresarse de un hombre y una mujer ante una situación de dolor como esta. De esta manera, él "tiende menos a expresar los sentimientos y es más dado a los gestos, a agarrar de la mano o del hombro o a hacer una caricia"; mientras que la mujer "verbaliza más", asevera.
Por último, Camacho no cree que esté prohibido llorar en presencia del ser querido que va a morir, ya que "en algunos casos, un llanto tranquilo y calmado acompaña mucho y mitiga el sentimiento de soledad del enfermo". Sin embargo, "no conviene que la persona se desborde porque crearía un sufrimiento en la persona que se va", concluye la directora de ALAIA.
Fuente: EUROPAPRESS
http://www.europapress.es/salud/noticia-ninos-tambien-sufren-perder-ser-querido-20120701121445.html
miércoles, 27 de junio de 2012
Cómo expresar los sentimientos negativos y no perjudicar nuestras relaciones
Cuando nos relacionamos con los demás, es normal que surjan situaciones o momentos en los que no estemos de acuerdo con el otro, o nos moleste y nos haga sentir mal algún comentario o acción por parte del otro. En las relaciones de pareja saber manejar estas situaciones es de vital importancia, para que la relación no se deteriore. Y evitar estar echándose cosas en cara sin llegar a ningún puerto, o lo que es más sintiéndonos aún peor en relación con el otro. Pero aunque en este ámbito tenga una especial importancia, lo que vamos a comentar lo podemos aplicar a cualquier tipo de relación: amistades, familiares, compañeros de trabajo, etc.
Por tanto, ¿cómo podemos expresar nuestro malestar de una manera adecuada y en beneficio de nuestra relación con los demás?
Debemos hacerlo de una manera directa, nunca de forma indirecta a través de, por ejemplo ironía o mostrándose enfadado esperando a que el otro averigüe el porqué; se trata de "confesar" nuestros propios sentimientos no de acusar a la otra persona de algo; debemos expresarlos de manera espontánea y no aplazarlo, manteniendo por tanto nuestro malestar; es decir, expresarlo en el momento y no ir guardando los sentimientos negativos hasta parecer una "olla a punto de estallar"; hacerlo de manera asertiva, es decir, expresándolos adecuadamente respetando a la otra persona, pero nunca de manera pasiva o agresiva. Defendiendo nuestros sentimientos y nuestro espacio sin invadir el del otro, sin hacer como sino pasara nada pero tampoco llegar al punto de ser como una "olla a punto de estallar", porque se nos desborde nuestra ira. Para hacerlo de forma apropiada, describiremos la conducta del otro que nos ha hecho sentir mal sin interpretar las motivaciones o intenciones del otro. Nos debemos ceñir a los hechos concretos.
Pasos a seguir:
Primero, expresar los propios sentimientos negativos. Por ejemplo, "me siento mal, triste ..."
Segundo, especificar la conducta del otro que ha motivado dichos sentimientos. Por ejemplo, "... cuando me hablas así". Nunca atacar a la persona, por ejemplo, " es que eres un ... y por eso..."
Tercero, especificar la situación concreta en que ha tenido lugar la conducta del otro. Por ejemplo, "cuando estamos con los amigos"
Cuarto, hacer una petición al otro que contribuya a mejorar la situación y los sentimientos. Llegar a un consenso o compromiso. Por ejemplo, "me gustaría que cuando estamos con los amigos me hablaras igual que cuando estamos solos"
Quinto, reforzar al otro por haber escuchado nuestra petición y comprometerse a realizarla o plantear un compromiso alternativo. Por ejemplo "te agradezco que comprendas mi malestar y me alegro de que a partir de ahora intentes cambiar..."
Hay que tener en cuenta que esto no implica necesariamente que la persona vaya a cambiar su comportamiento. Por ello se intenta llegar a un consenso o compromiso, para que ambas partes queden contentas en la medida de lo posible. Y lo que no hay duda, es que la otra persona entenderá y sabrá que es lo que te está molestando de ella. Pero habrá situaciones en las que la expresión de los sentimientos negativos se pueda complicar, porque la persona que los recibe no lo haga de manera adecuada o comprensiva, mostrándose más bien a la defensiva. Si esto sucede es preferible finalizar la conversación antes de que se convierta en una riña o discusión.
Pongamos todos nuestro granito de arena para no tener que llegar a esta situación, para ello es muy importante trabajar la empatía con el otro. Esto nos facilitará llegar al consenso o compromiso con el otro, precisamente en beneficio de nuestra relación.
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