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martes, 2 de octubre de 2012

Sección de noticias: Asocian un tratamiento de uso común para la ansiedad con el riesgo de demencia



Los pacientes mayores de 65 años que comienzan a tomar benzodiacepinas -un popular medicamento utilizado para tratar la ansiedad y el insomnio- tienen un 50% más de posibilidades de desarrollar demencia en comparación con quienes nunca han consumido el fármaco, según un estudio publicado en el 'BMJ'.
   Las benzodiacepinas son un fármaco ampliamente prescrito a los pacientes de más de 65 años, en muchos países: un 30% en Francia, un 20% en Canadá y España, y un 15% en Australia. Aunque está algo menos difundido en el Reino Unido y EE.UU. sigue siendo muy utilizado y muchas personas toman este medicamento durante años, a pesar de que las directrices sugieren que debe limitarse a unas pocas semanas.
   En el nuevo estudio, investigadores de la Universidad de Burdeos (Francia) han llevado a cabo un estudio en 1.063 hombres y mujeres (con una edad promedio de 78 años) en Francia, los cuales estaban libres de demencia al comienzo de la investigación. El estudio se inició en 1987 y su seguimiento fue de 20 años.
   Los investigadores utilizaron los primeros 5 años para identificar los factores que conducen a la iniciación en las benzodiacepinas y evaluaron la asociación entre el uso de este fármaco y el desarrollo de la demencia. Las tasas fueron ajustadas por muchos factores que puedan afectar a la demencia, como la edad, el sexo, el nivel educativo, el estado civil, el consumo de vino, la diabetes, la presión arterial alta, el deterioro cognitivo y los síntomas depresivos.
   De los 1.063 pacientes, 95 comenzaron a tomar benzodiazepinas durante el estudio. Se confirmaron 253 (un 23,8%) casos de demencia, 30 en usuarios de benzodiacepinas y 223 en no usuarios. En números absolutos, la probabilidad de demencia fue de 4,8 por 100 personas en el grupo expuesto, frente al 3,2 por 100 personas en el grupo no expuesto.
   Los autores señalan que aunque las benzodiacepinas son útiles para tratar la ansiedad y el insomnio, hay cada vez más pruebas de que su uso puede inducir efectos adversos en las personas mayores, como la demencia. Según los expertos los médicos deben evaluar los beneficios esperados, limitar las recetas a un par de semanas, y vigilar su uso sin control.


Fuente: EUROPAPRESS
http://www.europapress.es/salud/noticia-tratamiento-uso-comun-ansiedad-insomnio-aumenta-riesgo-demencia-mayores-65-anos-20120928110413.html

martes, 11 de septiembre de 2012

La relajación: beneficios y consejos para su aplicación


La relajación es un procedimiento que enseña a la persona a controlar su propio nivel de activación sin ayuda de recursos externos. Esta tiene una serie de beneficios: libera de las tensiones y las contracturas musculares, consigue un mejor flujo de sangre a todo el cuerpo, mejora nuestra respiración y mejora nuestra capacidad funcional de nuestros pulmones, produce sedación natural en la musculatura digestiva y mejora la digestión, relaja también la musculatura urinaria, ayuda al organismo a recuperarse de cualquier esfuerzo; y a nivel psicológico ayuda a superar estados de ansiedad, ayuda a superar conductas adictivas moderadas, ayuda a superar trastornos del sueño (sobre todo insomnio antes de dormir), ayuda a superar trastornos por somatización, permite lograr una mayor concentración (la relajación física y mental mejora considerablemente la capacidad de atención y concentración. Al eliminar las tensiones de nuestro día a día, haciendo que nuestro esfuerzo intelectual sea más fácil y efectivo), mejora el rendimiento y la satisfacción laboral, ayuda a disminuir la agresividad, facilita la consecución de mayor seguridad en sí mismo y genera mayor control emocional sobre nuestros temores y preocupaciones.

La relajación debe practicarse en un lugar tranquilo, lo más silencioso posible, en una postura cómoda pero sin serlo demasiado para no llegar a dormirse, con una luz tenue y a ser posible deben mantenerse los ojos cerrados.

Existen algunos casos en los que se desaconseja la utilización de la relajación y son: en los casos de lesión muscular, enfermedades físicas graves, operaciones recientes, sofocaciones, desmayos y ataques epiléticos.

De entre todas las técnicas de relajación y respiración existentes vamos a ofreceros una en la que se pone en juego nuestra imaginación:

Lo realizamos a ser posible como hemos dicho con los ojos cerrados, necesitaremos a alguien que nos lea el texto dándole entonación que nos transmita relajación, o si no también podemos grabarlo con sonidos de fondo que nos inspire el paisaje, para así poder realizar la relajación cada vez que nos apetezca sin necesidad de esperar a alguien que nos lo pueda leer. Nosotros podemos modificar cualquier parte de tal forma que nos ayude imaginar mejor las escenas, y es importante tener en cuenta que la imaginación guiada es más eficaz cuantos más sentidos intervienen. Intentar que la duración se prolongue de entre 5 a 10 minutos como mínimo, para poder notar algún efecto. También tener en cuenta que la práctica de la relajación si se hace de manera diaria nos aportará un mayor beneficio.

Relajación en la playa

Imagínese que va caminando descalzo por la playa un día soleado. Notas el calor de la arena entre los dedos de tus pies. Al morir en la playa, las olas mojan tu piel. El olor de la sal marina le envuelve.... respiras profundamente.... Estás en completa calma...

Sigues caminando y llegas a un paraje donde varias rocas forman un arrecife muy cerca de la playa. Una ola rompe contra las rocas y pequeñas gotas humedecen tu rostro, produciéndose una agradable y refrescante sensación...

Unas cuantas gaviotas planean graciosamente en el aire y, apenas rozando el agua se zambullen. Parecen acróbatas celestes que aparecen y desaparecen. Las gaviotas y el rumor de las olas producen una sinfonía de sonidos tranquilizantes... Más allá, ves un tronco y te apetece descansar en él. Te diriges hacia el tronco y, al llegar, se tumba cómodamente... La madera, que el sol ha calentado, le produce una agradable sensación de suavidad...

Como si se tratase de magia, ante ti aparece una mesita con un vaso de su bebida favorita. Mientras bebe y siente cómo resbala por su garganta el refrescante líquido, te sientes satisfecho, sereno, agradecido...

Entonces diriges tu mirada al horizonte y ves dos veleros flotando a lo lejos. Sientes el calor del sol y, al mismo tiempo, el roce de la brisa... Nunca en su vida se había sentido tan relajado...

Ahora te sientes relajado por completo... Sientes flojos y relajados todos los músculos de tu cuerpo... Estás somnoliento... La majestuosidad de la naturaleza le llena de admiración y hace que tus preocupaciones se disipen... (después de un poco en esta situación, continuamos)

Ahora poco a poco vamos abriendo los ojos y muy lentamente volvemos sintiendo la paz y tranquilidad que la playa nos ha proporcionado, sintiendo como la relajación está en todo nuestro cuerpo, es una sensación muy agradable...

Espero que este sencillo ejercicio os ayude a alcanzar la relajación y os libere de las tensiones, así como os ayude ha afrontar la vuelta al trabajo teniendo momentos de relax y evasión hacia otros escenarios mucho más placenteros.

miércoles, 13 de junio de 2012

Dormir "a pierna suelta" un placer muy necesario


El sueño, dormir, es una necesidad como el comer.  En el sentido de que la podemos catalogar como del mismo nivel. Ya que es fundamental para nuestro día a día, para nuestra supervivencia y para que podamos rendir y realizar todas nuestras tareas. Necesitamos dormir y descansar unas horas determinadas y no solo eso, también necesitamos que ese sueño sea reparador. Porque no solo es importante dormir, sino también que cuando nos levantemos lo hagamos sintiéndonos descansados. Vamos, que sea un sueño de calidad. Y por tanto no por dormir más dormimos mejor.

En muchas ocasiones, la dificultad para conciliar el sueño puede terminar siendo un trastorno. Las disomnias son trastornos en la cantidad, calidad y horario del sueño. En esta categoría, se encuentra lo que conocemos como insomnio primario que se caracteriza por la dificultad para iniciar o mantener el sueño, o la sensación de no haber tenido un sueño reparador, además de tener que cumplir otros criterios para su diagnóstico.

Pero resulta muy frecuente que con la llegada de la primavera o incluso al inicio del verano, más personas tengan dificultad para conciliar el sueño o sensación de no haber tenido un sueño reparador. Sin necesidad de llegar a ser trastorno. Vamos a ofrecer una serie de recomendaciones, elementos a tener en cuenta y para poner en práctica, para facilitar el sueño:

Acostarse y levantarse todos los días a la misma hora. Ayuda para que se regule la segregación de melatonina, que es la hormona responsable del sueño, de tal manera que nuestro cuerpo la segrega cuando la necesita para dormir.

No leer en la cama, porque si hay dificultad para conciliar el sueño es preferible que la habitación se use solo para dormir. Mejor por lo tanto leer fuera.

No hacer ejercicio en horas muy próximas a la hora de dormir, pues en vez de ayudar a conciliar el sueño lo que haría es despejarnos. Si es bueno realizar ejercicio con regularidad como ayuda para relajarnos, pero en un horario no tan próximo a la de dormir.

Darse un baño caliente antes de irse a la cama es una buena manera de relajarse.

No planificar el día siguiente antes de irse a la cama o al final de el día. Ya que nos puede causar preocupación y por lo tanto dificultad para conciliar el sueño.

Evitar tomar, especialmente ya por la tarde, café, té, refrescos de cola y alimentos con muchas proteínas. Y evitar el exceso de líquidos, el consumo de chocolate o de grandes cantidades de azúcar antes de acostarse.

Si después de 15-20 minutos de estar en la cama no puedes dormir, levántate, pasea, lee... pero no te quedes en la cama. Ve a otra habitación y realiza una actividad tranquila. Porque si permaneces en ella es muy probable que empieces a inquietarte por no poder dormir y ver que pasan las horas, resultando cada vez más difícil conciliar el sueño y poniéndose uno cada vez más nervioso. Una vez cambies de actividad, como por ejemplo, salir a leer fuera, entonces cuando uno empiece a notar que se duerme hay que volver a la cama.

Eliminar las siestas y evitar echarse en la cama durante el día.

Si tienes problemas para dormir es preferible evitar estudiar por la noche.

Recomendable mantener la habitación a 20 grados tanto en invierno como en verano y eliminar de la habitación todo aquel aparato luminoso (despertador, televisión, radio...), así como sonoro (tic-tac del reloj ...).

Establecer todos los días antes de acostarse una serie de conductas rutinarias que indiquen la proximidad de la hora de dormir (cerrar la puerta, beber un vaso de leche, lavarse los dientes...).

Esperando que os sea de utilidad, buenas noches y buen sueño.